Más participación. Uno de mis más grandes problemas era que yo como líder era responsable de toda la reunión de jovenes. Yo hacía el devocional, yo predicaba, yo hacía el llamado, ¿a qué no saben quién dirigía las dinámicas? ¡Yo! Me di cuenta qye eso no es correcto. Si Dios ha puesto a nuestro lado jóvenes que le aman es para que ellos tambien sean parte de la reunión. No es que hagamos responsable de dirigir a cualquier joven, sino a aquellos jóvenes que por su testimonio y servicio muestran sus frutos. Veras como el entusiasmo entre los jóvenes aumenta.'