Palabra de Guerra y… Restauración
Nahum 2:1 - Conflicto Grande (Daniel 10:1)\n\nSubió el enemigo contra ti. El enemigo siempre buscará ocasión contra nosotros, no debemos ignorar sus maquinaciones, cada vez que Dios quiere hacer algo con su pueblo, el diablo se levanta contrs él. Ejemplo de esto es Nehemías, ya que cuando llegó a Jerusalén tuvo oposición de parte de los enemigos, que de diversas formas trataron de desalentarlo e infundirle miedo, pero Nehemías no cedió(Neh. 2:10, 4:1-3, 6:1-2, 14).\n\nEl diablo envía desaliento para debilitarnos y neutralizarnos, para que cuando él llegue nos encuentre sin animo ni fuerzas, y así lograr destruirnos de un solo golpe. Es como la estrella de mar, que para devorar al erizo de mar –que se halla protegido por púas con una sustancia urticante-. Primero lo desarma haciendo que gaste su arsenal, realizando varios ataques, yendo y viniendo, cuando la estrella nota que el arsenal del erizo se ha acabado lo envuelve con sus brazos y lo devora. Así actúa el diablo, primero manda el desaliento, para debilitarnos y desarmarnos, es una tarea muchas veces sutil –nos saca las ganas de orar, de batallar, de congregarnos, de leer la Biblia, nos entristece, etc.- y cuando nos tiene completamente debilitados y descuidados nos da el golpe final y nos mata(Job 41:22, Jue. 16:16-21). Estar preparado para el día malo(Ef. 6:11).\n\nGuarda la fortaleza. En términos generales cuando la Biblia hace mención de la fortaleza se refiere –en la mayoría de los casos- a un lugar fortificado, a un castillo, fuerte, ciudad fortificada, torre. Estas se establecían como medio de vigilancia, seguridad, defensa, protección, con fines militares –en lugares estratégicos- y como refugio, en general se construían sobre un lugar elevado para que dominara el terreno y pudiera divisarse de donde podía venir el enemigo.\n\nLa Biblia dice que Dios nos ha puesto por fortaleza en medio del pueblo: “Por fortaleza te he puesto en mi pueblo, por torre; conocerás, pues, y examinarás el camino de ellos”(Jer. 6:27). Dios nos ha puesto en el pueblo para que nosotros seamos fortaleza y refugio al débil y cansado, para que guardemos al que esta debilitado.\n\nNuestra fortaleza está representada por nuestra vida –espiritual, sentimental, afectiva, personal, familiar, etc.-, nuestra familia –padres, cónyuges, hijos, etc.-, trabajo, profesión, oficio, estudios, la iglesia, el ministerio en el cual nos desempeñamos –aquellos que están bajo nuestra cobertura.-; en una palabra representa el lugar en el cual Dios me ha puesto. Debo guardar ese lugar, si bien es cierto que la Biblia nos dice que nuestra fortaleza y castillo fuerte es Dios, tenemos que saber que el diablo nunca atacará a Dios, por eso podemos decir que este texto hace mención a nuestra vida(Ef. 6:13, Zac. 9:12, Hab. 2:1, 3:19). Nehemías dispuso proteger la reedificación de los muros de la ciudad, y establecer una fortaleza(Neh. 4:6, 13).\n\nVigila el camino. Es necesario vigilar el camino, con quién camino, por dónde, pero también vigilar quién viene, en qué nombre y con qué espíritu. Cuidarse de aquellos que vienen disfrazados detrás de una apariencia(ej.: los habitantes de Gabaón(Jos. 9:3-16, 2ªCo. 11:14, Ga. 1:8). Estar apercibidos, cuidarse de los que quieren entorpecer y doblar y desviar el camino. El texto de Jer. 6:27, también nos habla de esto, ya que dice que nosotros somos fortaleza y torre para conocer y examinar el camino. Vigilar, no descuidarse(Neh. 4:6-13).\n\nCíñete los lomos. Para entender está expresión tenemos que saber que en esa época se usaba una túnica, y para poder correr esta se tenía que ajustar a la cintura con un cinto, para que no se enrede y evitar caídas, lo que esta expresión está diciendo es: “ponete los pantalones, ajústate el cinto para que no se te caigan y empeza a moverte, no estés desapercibido, sino listo”. Estar preparado, dispuesto de corazón, siempre listo(Ef. 6:14-17, 2ªSa. 22:40, Sal. 18:32, 45:5, 1ªPe. 1:13). Oír el llamado de guerra(Jl. 3:9-10). Preparados para la batalla, no descuidarse, estar prestos(Neh. 4:17-23). Tomar las debidas precauciones contra el adversario.\n\nRefuerza mucho tu poder. En la fortaleza nos refugiamos, pero el poder y fuerza esta haciendo referencia a actuar, nosotros tenemos que guardar la fortaleza, pero también reforzar el poder, esto quiere decir fortalecernos más, tomar las armas que Dios nos da y saber utilizarlas, esforzar las manos para el bien(2ªCo. 10:4-5, Neh. 2:18). \nEs nuestro deber fortalecernos en su poder y en su fuerza(Ef. 6:10). Tenemos que fortalecernos en Dios; ya que en él está la fuerza y el poder que nos lleva a actuar(1ªSa. 30:6), este poder y esta fuerza son activos, no pasivos, modifican la realidad.\nTenemos que esforzarnos, esto nos habla de incrementar el poder, de no presentar sólo una resistencia pasiva, sino una resistencia activa(2ªSa. 10:12, 1ªCro. 19:14).\n\nEs nuestro deber esforzarnos y llevar a cabo el plan de Dios, es nuestra tarea y obligación(1ªCro. 28:10, Zac. 12:8). Para incrementar y reforzar este poder tenemos que orar, nutrirnos de la palabra, pastorear, cumplir nuestro ministerio, congregarnos, evangelizar, dar, y ser llenos del Espíritu Santo(Neh. 4:16, 8:9).\n\nNahum 2:2 - Palabra de Restauración\n\nRestaurar es volver a poner una cosa en su estado original; es también recuperar, restablecer. Poner en el mismo sitio; como dijimos antes restituir al estado original. El hecho de restaurar indica que en algún momento se produjo un daño, una caída que ocasionó la pérdida de ese estado, de ese lugar, pero Dios quiere revertir eso restaurando nuestra vida. Esta perdida del estado original puede ser por un pecado, pero no en todos los casos es por pecado –fracasos, dolores del alma, etc.- no importa cuál haya sido la causa o el pecado, Dios restaura lo que pasó y nos redime de la condición en la que estabamos(Ecl. 3:15), pero yo debo dejarme restaurar, tengo que permitir en mi la restauración.\n\nVoy a pasar de ser un engañador –o cualquier que sea el pecado, fracaso o problema-(Jacob) a ser un príncipe de Dios(Israel).\nSaqueadores los saquearon. Esto no es otra cosa que un ladrón que se lleva todo lo que hay en un sitio, es el diablo, que luego de debilitarte con del desaliento, te roba todo. Él vino para matar, hurtar y destruir. ¿Qué es lo que te robó? Dios te lo restituye íntegro(Jl.2:25), pero no permitas que te robe de nuevo, sé diligente para guardar tu vida, cuida la fortaleza. El diablo quiere robarte el gozo, los sueños, metas y objetivos, NO LO DEJES, NO SE LO PERMITAS. EL DIABLO ESTÁ ENSAÑADO, QUIERE ROBARTE EL TIEMPO DE COMUNIÓN CON DIOS, QUIERE ROBARTE EL TIEMPO DEVOCIONAL, EL TIEMPO DE CUMPLIR TU MINISTERIO, EL TIEMPO DE EVANGELIZAR, EL DIABLO QUIERE ROBARTE TODO. ¡NO SE LO PERMITAS!\n\nEstropearon sus mugrones. Los mugrones son los brotes tiernos de la vida, el diablo está empeñado en destruir a la nueva generación que está naciendo, ¡NO SE LO PERMITAS! Que las zorras pequeñas no dañen la vid que está en flor, los primeros frutos, que el enemigo no pisotee los brotes tiernos, cuida las ovejas, vela por las almas. Cuida a los pequeños, cansados y débiles, a las recién nacidas del rebaño.\n\nNahum 2:3-4 - Escudo Enrojecido\n\nEl metal se enrojece por el calor producido por la fricción de los dardos de enemigo al chocar; nuestro escudo es la fe(Ef. 6:16), es su verdad(Sal. 91:4), Dios mismo es nuestro escudo –nuestro mayor escudo-(Sal. 18:30, 3:3), la salvación es escudo(Sal. 2ªSa. 22:36, Sal. 18:35).\n\nAunque la lucha sea intensa, y el escudo se ponga caliente, estamos protegidos.\nEjercito vestido de grana(rojo). Este el ejercito compuesto por quienes han sido lavados con la sangre del Cordero, sus ropas están cubiertas con su sangre que los limpia de todo sus pecados y los guarda de todo, la iglesia ha sido comprada por precio de sangre, ha sido cubierta por la sangre de Jesús, es su mejor defensa, la sangre de Jesús nunca perderá su poder, y el enemigo huye al ver esa sangre.\n\nCarros veloces\n\nDios quiere que la iglesia se apresuré a poner por obra su palabra, que salga y proclame el evangelio; ser veloces y diligentes en actuar y moverse en el sentido de la palabra que Dios ha dicho.\nCondición de la gente sin Dios.(2:10).'