Pedro, el Apóstol de las Interrupciones II

ā€œPedro le dijo: No me lavarĆ”s los pies jamĆ”s. JesĆŗs le respondió: si no te lavare, no tendrĆ”s parte conmigoā€ (Jn. 13:8)\nPara meditar en este apóstol hay mucha materia prima en las Escrituras, pues su carĆ”cter en los evangelios es tan extrovertido, que nos permite ver dentro de sus pensamientos y sentimientos. Como seres humanos que somos, podemos remarcar cada detalle de sus defectos, pero JesĆŗs miraba el producto final, el apóstol que llegarĆ­a a ser despuĆ©s de moldearlo. \n\nCierto artista estaba con su martillo y su punzón dando los primeros golpes a una masa de piedra, entonces un espectador le preguntó: ā€œ-ĀæquĆ© se puede sacar de algo tan deforme?ā€, el artista contestó: ā€œLo que hago es sacar lo deforme de ese Ć”ngel que hay allĆ­ā€. Ese artista veĆ­a el Ć”ngel que estaba en su mente y su trabajo era sacar lo que sobraba. De la misma manera, JesĆŗs veĆ­a a este apóstol. Parece increĆ­ble que ese mismo Pedro que negó a JesĆŗs se animara a hablar, como lo hizo, ante tantos judĆ­os en PentecostĆ©s (Hch. 2). La gran diferencia era que este era el Pedro que JesĆŗs miraba cuando lo escogió, el Pedro lleno del EspĆ­ritu Santo... y no lo dejó hasta que terminó su obra en Ć©l.\n\nInterrumpiendo al artista ā€œno me lavarĆ”s los pies jamĆ”sā€. Esta frase era como si la piedra le hablara al escultor y le dijera ā€œno!!! eso estĆ” mal, no permito que golpees aquĆ­ā€. Era la noche que JesĆŗs serĆ­a entregado y el Maestro en vez de reprenderles porque ninguno lavó los pies de sus compaƱeros, comenzó a hacerlo Ɖl mismo. Todos estaban en silencio; hasta que Pedro habló: -ā€œĀæTĆŗ me lavas los pies?ā€ . A lo que JesĆŗs respondió ā€“ā€œlo que yo hago no lo entiendes ahora, pero lo entenderĆ”s despuĆ©sā€. Es que justamente el plan del SeƱor era terminar de lavarles los pies y explicarles lo que hizo (leer los vs. 12-17). Pero la impaciencia de Pedro le impedĆ­a quedarse sin hacer o decir algo, ā€œSeƱor, no me lavarĆ”s los pies jamĆ”sā€. Pero JesĆŗs insistió que era necesario para que no perdiera su parte, y Pedro pasó de un extremo al otro; ā€œbueno, si es asĆ­ lĆ”vame no sólo los pies, sino la cabeza y las manosā€. Ese era Pedro, primero NADA y despuĆ©s TODO. Pero el SeƱor siguió trabajando allĆ­, ā€œel que estĆ” limpio no necesita lavarse sino solo los piesā€, y pudo finalizar su tarea.\n\nDe la misma manera el SeƱor estĆ” trabajando en mĆ­, ””cuantas veces he dicho no me lavarĆ”s los pies jamĆ”s!! Hay veces en que le pregunto Āæno te desanimas SeƱor conmigo? Pero el SeƱor no abandona su tarea... porque tiene en mente el producto final. Pues Aquel que comenzó en nosotros la buena obra serĆ” fiel en completarla. Adelante SeƱor, saca todo lo que sobra. AmĆ©n.'
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