Pedro, el Apóstol de las Interrupciones I

ā€œY sucedió que apartĆ”ndose ellos de Ć©l, Pedro dijo a JesĆŗs: Maestro, bueno es para nosotros que estemos aquĆ­; y hagamos aquĆ­ tres enramadas, una para ti, una para MoisĆ©s, y una para ElĆ­as; no sabiendo lo que decĆ­aā€ (Lc. 9:33)\n\nEn estas meditaciones no puede faltar el apóstol sanguĆ­neo, ā€œel discĆ­pulo con la boca en forma de pieā€ como dirĆ­a Mac Arthur. Las listas de los apóstoles comienzan siempre con ā€œSimón Pedroā€, siempre se destacó tanto en los aciertos como en los desaciertos. \nSu gran problema era NO esperar y de esa manera llegó a ser el apóstol de las interrupciones. Nos parece hasta simpĆ”tico porque se parece mucho a nosotros. ā€œAy esa palabra que no debĆ­ decirā€ ā€œEsa reacción que no debĆ­ mostrarā€ ā€œĀ”ĀæquiĆ©n me manda a meterme en esto?!ā€ ā€œĀæPor quĆ© no me callĆ© la boca?ā€ Y prometemos no volver a hacer lo mismo... hasta la próxima vez. \n\nInterrumpiendo la adoración ā€œBueno es para nosotros que estemos aquĆ­ā€ (Lc. 9:33). Pedro, junto con Juan y Jacobo, tuvo el privilegio de ver ā€œSu gloriaā€ en el monte de la transfiguración, y como era de esperarse abrió su boca ā€œpues no sabĆ­a lo que decĆ­aā€. En el escenario estaba MoisĆ©s y ElĆ­as hablando con JesĆŗs acerca de lo que sucederĆ­a en JerusalĆ©n y Pedro en vez de callar y escuchar quiso participar. No podĆ­a estar quieto, tenĆ­a que estar haciendo algo; y le pareció que mientras estos personajes celestiales hablaban, Ć©l junto con sus 2 amigos podĆ­an ir, al medio del monte, y buscar ramas para hacerle un quincho a cada uno. No sabĆ­a lo que decĆ­a porque no sabĆ­a lo que escuchaba. Mientras JesĆŗs hablaba con MoisĆ©s y ElĆ­as de su partida, Pedro hablaba de quedarse en el monte. Mientras el tema de conversación era lo que JesĆŗs harĆ­a, Pedro se centró en lo que ellos harĆ­an.\n\nEl Pedro que hay en mĆ­. Por un momento me miro a mĆ­ mismo. En mi tiempo devocional o de adoración (personal o congregacional), ĀæNo me parezco a veces a Pedro? Leo la Biblia y el SeƱor me habla de cual es su propósito para mĆ­ y yo planifico lo que quiero hacer. Y mientras leo o escucho pienso ā€œĀæcómo harĆ© tal trabajo?ā€ ā€œcreo que lo que debo hacer despuĆ©s de este tiempo es....ā€ y hasta puedo decir: ā€œbueno es para nosotros que estemos aquĆ­ā€; cuando la visión debiera ser ā€œbueno es para nosotros que TĆŗ estĆ©s aquĆ­ā€. Y Dios sigue diciendo: ā€œEste es mi Hijo amado, a El oĆ­dā€. \n\nDurante este dĆ­a Dios me hablarĆ”, tal vez sea en el trabajo, o con la voz de un niƱo o en medio de la desesperación. Ɖl quiere mostrar su propósito para mĆ­. ā€œSeƱor, que mi lengua y mis pensamientos no corran a buscar ramas, mientras TĆŗ estĆ”s hablando. SeƱor, abre mis oĆ­dos, habla SeƱor que tu siervo oye. AmĆ©nā€'
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