Por Ti
No sería un día como todos, sería un día especial, lo presentí desde la noche anterior, fue por ello que llamé a tres de mis mejores amigos para que me ayudasen a batallar, pero fueron débiles y durmieron, descubrí entonces la angustia de la soledad, el dolor de la desesperación y la tristeza de sufrir…\nClamé a gran voz al Padre de los cielos pidiendo por última vez que pasase de mí la hiel tan amarga que debía de beber; pero comprendí que tenía que suceder; de repente tuve miedo, pero enseguida el Amor del Altísimo me cubrió y sentí al valor como aliado.\n\nMomentos más tardes, un grupo fuertemente armado se acercó al lugar donde me encontraba, en el afán de retenerme alguien hirió con espada a uno de los agresores, más mi amor también alcanzaba para ellos y le devolví la sanidad que había perdido.\nY como se siente la montaña azotada por el viento atroz me sentía yo ante el beso del traidor, un beso amargo, frío y cruel, un beso… que valía treinta piezas de plata.\nMe llevaron como al peor de los reos, burlándose me ataviaron con ropas que simulaban las de un rey. Sobre mi cabeza colocaron una corona de espinas que se clavaban en mi sien, como se clavan hoy… tus pecados en mi corazón.\nAunque me sentía morir y el dolor me invadía, aunque la angustia me sobrepasaba y me sentía humillado y despreciado, quería hacerlo porque te amo y debía salvarte del pecado que te cautivaba…\nLa sentencia fue cruel: la cruz, muerte de cruz, como morían los asesinos así moriría yo.\n\nMis amigos, ¿dónde quedaron ellos? No los vi, sólo a uno que a pesar de las promesas afirmó no conocerme y me negó tres veces, de la misma manera que lo haces vos cuando actúas bajo la presión de qué dirán tus amigos y conocidos.\nMe crucificaron y a cada clavo que introducían en mis manos y pies YO te amaba más, porque cada gota de sangre que emanaba de mi cuerpo era sólo para redimirte… y YO te amaba…\n\nAllí estaba en la cruz cuando sentí la desesperación del abandono y con gran voz pregunté al Dios Majestuoso el porqué del desamparo.\nTe miré, no estabas allí en el Calvario pero yo te vi, te vi abatido, te vi deprimido y te entendí… pues los pecados de la humanidad estaban sobre mis hombros y yo… moría por ti.\nNi siquiera el sol pudo ver tan despiadado episodio y se ocultó entre las grandes nubes que cubrían el cielo quien tampoco quiso mirar. A pesar de todo, sentía la alegría de entregar mi vida por la tuya y de esta manera romper las cadenas que te ataban y dejarte libre para que disfrutes de la Gloria del Padre, la Gloria de Dios.\nEl peso del pecado fue terrible y tuve que morir, morir por ti, mas quien es el príncipe de esta tierra no tuvo la satisfacción de verme vencido, de verme derrotado porque al tercer día RESUCITÉ de entre los muertos dándote vida eterna y arrojando tus pecados al fondo del mar; para no recordarlos nunca más…\n\nHoy quise hablarte, porque te veo lejos de mí, ya no te escucho, no hablas conmigo como lo hacías antes y por ello quería recordarte lo mucho que te amo. Por favor no me dejes, el camino sin mí es duro, lleno de espinas. Por favor no vuelvas a matarme, quiero darte la vida que tengo para ti y hacerte feliz como soy Yo al lado de mi Padre. Ven, Ven a mi lado que siempre estaré contigo, hasta el fin porque por ti pagué un precio muy caro, sufrí y morí para que tengas vida y para que la tengas en abundancia…\n\nY RECUERDA: SOBRE TODA COSA GUARDADA GUARDA TU CORAZÓN… '