Preservando La Fe
Preservando la fe (Día 1)\n\n“Permaneced en mi, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mi”. Juan 15:4\n\nJesús dijo: “Permaneced en mí”. Permanecer en el Señor es lo que como hijos de Dios nos ha permitido seguir adelante y hacer su voluntad; pero el experimentar la frase “y yo en vosotros”, es realmente un privilegio, ya que es el deseo mismo de Dios de querer habitar en nosotros.\n\nMuchas son las razones que nos pueden llevar a pensar que estamos permaneciendo en el Señor, el trabajar en la iglesia, el estar en un “ministerio”, el ayudar a los necesitados etc.; Y esto es correcto cuando es consecuencia de nuestra comunión con Dios. Pero, definitivamente no es lo que mueve a Dios a permanecer en nosotros, sino nuestro corazón; es ahí en donde él se complace en habitar, cuando ve la disposición que tenemos para seguirlo y obedecerlo incondicionalmente, cuando esto sucede, nuestra fe comienza a afianzarse y madurar para dar paso a experimentar el poder de Dios en las manifestaciones que él desea para nuestra vida; pasamos de tener fe, a mantenerla en él para así poder llevar el fruto agradable ante sus ojos y ser ante el mundo el reflejo de su Gloria.\n\nOración:\n\nAmado Jesús: Gracias te doy por ayudarme a comprender que deseas permanecer en mí, sin yo merecerlo, te pido Señor, que me ayudes a que mi corazón sea el lugar limpio y agradable en donde quieras hacer tu morada; te pido también que me ayudes a que mi fe en ti, permanezca cada día para así poder llevar el fruto que anhelas en mi vida. Amén.\n\n \nPreservando la fe (Día 2)\n\n“Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?”. Mateo14: 28-31.\n\nAl leer este pasaje podemos imaginar todos los pensamientos y sentimientos de Pedro al comenzar a caminar sobre las aguas; la admiración, alegría, y respeto al Señor; pero a medida que él avanzaba el fuerte viento comenzó a infundirle temor al punto de olvidar quién le había mandado ir hacia él, Jesús, el Señor.\n \nMuchas veces al igual que Pedro, nuestra fe se ve debilitada por las circunstancias que se presentan en nuestra vida, al punto de decaer e impedir llegar al objetivo que el Señor nos ha mostrado. Este pasaje de la Biblia nos enseña claramente que solamente manteniendo nuestra mirada en Jesús podremos preservar nuestra fe y llegar a cumplir los maravillosos planes que él tiene para nosotros.\n\nOración:\n\nBendito Señor: Hoy vengo a ti, reconociendo que muchas veces he permitido que las circunstancias me alejen de los grandes planes que tienes para mi vid. Quiero pedirte perdón por no haber mantenido mi mirada en ti y te pido también que me ayudes a que mi fe en ti se mantenga a pesar de las dificultades que se puedan presentar. Gracias, Señor, por tu incomparable misericordia que me das cada día para volver a comenzar. Amén.\n\n\nPreservando la fe (Día 3)\n\n“El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él” Juan 6:56\n\nEl venir a los pies de Cristo es la más grande y maravillosa experiencia que podemos tener; ya que sentimos la limpieza profunda que Dios nos regala a través de su perdón; pero, lamentablemente, por las presiones del mundo, el agobio de Satanás y nuestra naturaleza pecaminosa se nos hace difícil mantenernos en esta limpieza y perdón; llegando muchas veces a volver a caer en pecado alejándonos así de su santa presencia.\n\nPero gracias al inmenso amor de Dios y su misericordia, hoy tenemos la llave que abre la puerta de su redención, es el cuerpo y la sangre de Jesús derramados en la cruz para el perdón de nuestros pecados. \n\nNo importa el pecado que hayamos cometido, si en verdad estamos completamente arrepentidos de ello, el milagro del perdón se genera a través de su muerte y la victoria de su resurrección, la cual hoy nos ha regalado para poder renovarnos diariamente y mantenernos firmes en nuestra fe, para que así él pueda complacerse en habitar en nosotros y podamos llegar a cumplir los propósitos maravillosos que él tiene para nuestra vida.\n\nOración:\n\nAmado Padre Celestial: Hoy quiero darte gracias por tu inmenso e inmerecido amor hacia mí; Gracias Padre por entregar a tu único Hijo como sacrificio para el perdón de mis pecados, quiero pedirte perdón por todas las veces que te he fallado y te pido que me ayudes a mantenerme firme en mi fe a ti, para así no ceder frente al pecado y ser la persona que tu quieres que sea, en el nombre de Jesús Amén.\n\n\nPreservando la fe (Día 4)\n\n“Dedíquense a la oración; perseveren en ella con agradecimiento” Colosenses 4:2\n\nUno de los riesgos más grandes que podemos correr en nuestra vida cristiana, es llegar a sentirnos tan firmes en Dios que olvidemos los pasos fundamentales para mantenernos en esa firmeza y esta es la oración. Otro riesgo se presenta cuando atravesamos por problemas y aparentemente no vemos una respuesta favorable, es ahí cuando viene él desánimo convirtiéndose en enemigo de la oración.\n\nEs por eso que la palabra de Dios es clara cuando nos exhorta a dedicarnos a la oración día y noche, meditando en ella y en la palabra a pesar de todo, solamente así podremos realmente mantenernos en la firmeza de nuestra fe en Cristo Jesús y llegar a cumplir sus sueños en nuestra vida.\n\nOración:\n\nAmado Jesús: Hoy vengo a ti una vez más, para agradecerte por permitirme llegar a ti libremente y poder compartir contigo cada etapa de mi vida; quiero pedirte Señor que cada día me ayudes a mantenerme firme en mi fe en ti y que a pesar de las alegrías o tristezas yo pueda buscar tu presencia y agradecerte por el inmenso amor que me tienes. Amén.\n\n\nPreservando la fe (Día 5)\n\n“De este modo sabemos que estamos unidos a él: el que afirma que permanece en él, debe vivir como él vivió” 1 de Juan 2:5b-6.\n\nMuchas son las razones por las cuales podemos pensar que estamos unidos a Dios, pero solamente tenemos un ejemplo claro para poder estar seguros de ello y es la vida de Jesús. \n\nSi observamos en las sagradas Escrituras podemos encontrar el testimonio y transparencia de su caminar en la tierra, el cual fue lleno de alegrías pero también de sufrimientos y persecuciones. Pero podemos ver que a pesar de esto él se mantuvo firme en obediencia total a Dios, obediencia que fue mucho más allá de poses y apariencias para ser aceptado, ya que su obediencia estaba basada en su convicción y amor al Padre.\n\nHoy es un buen momento para revisar nuestra manera de vivir y poder compararla con la manera de vivir de nuestro Señor. Analicemos si todo lo que hoy predicamos con nuestra boca está de acuerdo al actuar de Dios y si estamos proyectando su permanencia en nuestra vida a través de nuestra fe.\n\nOración:\n\nAmado Jesús: Quiero darte gracias por darme el ejemplo maravilloso de tu vida para poder seguirla; quiero pedirte que me ayudes a mantenerme al igual que tu fiel a los mandatos y voluntad divina, dame, oh Señor, las fuerzas que necesito para perseverar mi fe en ti y llevar el fruto grato que deseas y ser el reflejo de tu poder y amor. Amén.'