¿Qué Hago por Mí?

Cuando nuestra preocupación por los jóvenes va en aumento y nos esforzamos por atender sus necesidades de la manera más efectiva posible, es seguro que hemos comenzado a mostrar que en verdad les amamos, sin embargo, debemos considerar que en estos momentos, hay una persona que necesita recibir también afecto, exhortación, consuelo, en fin, todo lo que se refiere a una atención pastoral, esa persona eres : el líder. ¿Qué haces por tí? Me atrevo a suponer que de esto depende, en un gran porcentaje, lo que podrás dar a tu grupo de jóvenes.\n\nConsiderando que eres afectado emocionalmente y espiritualmente cuando sirves y atiendes a otros, desde mi experiencia personal, estas son algunas sugerencias que pueden ayudarte:\n\n1. Busca respaldo espiritual: ¿Cuantas personas oran por tí? Compromete amigos, hermanos y líderes de la iglesia a hacerlo. El apóstol Pablo pedía a las iglesias y a hermanos en especial a que pidieran por él y por el ministerio que como misionero estaba desarrollando. \n\n2. Comparte necesidades: Ya sea de tipo personal o las que tengan que ver con el ministerio que realizas, es importante hablar de lo que te preocupa, de los proyectos que planeas y de todo lo que deseas expresar, de este modo podrás encontrar soluciones y resolver dudas respecto a algunos asuntos, además de tener la oportunidad de ser animado o exhortado por otros.\n\n3. Busca un espacio para tí: El tiempo que dediques para tí será tan valioso como el que dedicas a los jóvenes, así que aparta tu día de reposo para salir con tus amigos/as, para descansar, o simplemente para dedicarte a hacer algo que te guste y te alimente, sin sentir la responsabilidad de cuidar y atender a los demás (durante esos momentos).\n\nJesucristo mismo buscaba tiempo para Él, compartía con los más cercanos sus luchas y dificultades, pedía que intercedieran y apartándose de todos tenía comunión con su Padre para ser fortalecido.\n\nRecuerda: El cuidar a sí mismo da la facultad de amar a los demás.'
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