¿Qué hago cuando hay conflictos en el grupo?

Generalmente es difícil mantener siempre relaciones de armonía y unidad entre cualquier grupo de personas. Sabemos que existen diferentes maneras de pensar, de expresar emociones, de responder a una situación determinada; es por eso común tener desacuerdos con los demás y que esos desacuerdos generen conflictos. Los grupos de jóvenes no están exentos de atravesar por esto, es así que el líder, el consejero o la persona que les guía necesita estar atento y preparado a responder ante este tipo de situaciones. \n\nEl apóstol Pablo fue un misionero y pastor que enfrentó y confrontó en las iglesias del primer siglo un gran número de dificultades que tenían que ver con varios aspectos, desde cuestiones doctrinales, testimonio de los creyentes, hasta los de índole más personal como el matrimonio o las recomendaciones especiales para los y las jóvenes solteros. Aunque es importante tratar cada tipo de conflictos de manera específica, estas son algunas sugerencias que tomamos del ejemplo de Pablo para que se apliquen de acuerdo a la(s) dificultad (es) que se presenta (n) en tu grupo o entre algunos miembros de éste. \n\n
  1. Reconciliar. Una iglesia que seguramente le causó a Pablo fuertes dolores de cabeza fue la que se encontraba en Corinto. En una de las cartas que les envió les habló acerca del ministerio de la reconciliación que como creyentes en Cristo tenían a su cargo. ¿Cómo podrían dar testimonio de este ministerio si estaban enojados y divididos entre ellos? Cualquiera que sea el problema que se presente, el líder debe buscar reconciliar. En el siglo XVI cuando la iglesia cristiana se dividió, varios grupos de religiosos y teólogos se reunieron a discutir varios asuntos doctrinales. A estas reuniones las llamaron Concilios y pensaban en llegar a un acuerdo para hacer credos y confesiones que enseñaran sus creencias y defender su fe en ellas. Re-conciliar, significaría en este sentido reunirse y hablar sobre el problema que están enfrentando y llegar a un acuerdo de dos o más puntos de vista diferentes. Cuando en tu grupo notes o alguien exprese cierto descontento, no dejes pasar más tiempo. Reúne a las partes involucradas (una vez que hayas escuchado y reflexionado sobre el punto de vista de ambas) y anímales a reconciliarse.
  2. Soportar y amar. Es una realidad que en ocasiones no vamos a lograr llegar a un acuerdo y pensamos que por eso no podemos reconciliarnos con la (s) persona (s) que no piensa(n), siente(n) o se comporta(n) igual que nosotros. Pero desde la perspectiva de Pablo esto no debe ser así. Por eso habló de soportarse y amarse unos a otros, aún cuando algunos decidieran comer de todo y otros sólo verduras. También enseñó que aunque de repente uno se sintiera enojado o tuviera queja contra otro, lo importante era poner en práctica el perdón que Jesucristo mismo mostró a nosotros (Colosenses 3:13).
No permitas que en tu grupo comience a crearse un ambiente de tensión o incomodidad por personas no reconciliadas, que resentidas contagien a otros su frustración o enojo y venga a afectarse a todo el grupo. Cuando un miembro del cuerpo se siente mal, todo el cuerpo tarde o temprano comienza a sentirse también mal. Y si se descuida la atención a un conflicto personal, después con mucha probabilidad tendrás que enfrentar un conflicto a un mayor nivel.'
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