Somos como Libros

Todo ser humano es como un libro: su nacimiento es la portada. Su bautismo la epístola dedicatoria. Sus gemidos y llanto, el prólogo al lector. Su infancia y niñez, el índice de los capítulos contenidos. Su vida y hechos, el tema general. Sus pecados y deslices, los errores de imprenta. Su arrepentimiento, la fe de erratas.\n\nYa sabemos que entre los libros, los hay de diferentes tamaños, porque mientras unos son grandes infolios, otros en cambio, son pequeños en decimosexto y aun los hay en octavo y cuarto. Pero además, algunos presentan encuadernación de lujo. Otros, sin embargo, son de lo más sencillos. Aquellos los envuelve el pergamino o fina piel, mientras los otros se encuentran en tela rústica. Y mientras algunos “libros” son piadosos y testifican de la santidad, otros son profanos, llenos de pecado y de locura. Pero al fin de cuentas todos son iguales, porque en la última pagina siempre aparece una palabra que dice: fin, dando a entender que todo se acabo.\n\nAhora bien, mientras seamos objeto de asiduos y numerosos “lectores” bueno es que reflexionemos que clase de “libros” somos, ante los demás.'
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