TV, la nana de nuestra generación
Uno de los hallazgos mĆ”s impactantes de la encuesta SEPAL, fue el saber que casi 38% de los adolescentes y jóvenes entre 12 y 30 aƱos de edad, le dedica de 3 a 4 horas diarias a ver programas de televisión. Si nosotros consideramos esta cifra relacionĆ”ndola con el tiempo que ellos miran la TV a la semana nos darĆamos cuenta que de los 7 dĆas que se compone una semana ven televisión mĆ”s de un dĆa completo, en tĆ©rminos numĆ©ricos el resultado es 28 horas. \n\nEn cierto sentido, el hombre es lo que come, lo que escucha, lo que platica y, por supuesto, lo que ve. Esto es verdad, si nosotros vemos televisión es natural que con nuestros amigos o parientes platiquemos de estos temas. Lo que tambiĆ©n es verdad, es que resultados de estudios cualitativos reflejan que los jóvenes no se interesan por programas educativos, sino que su preferencia estĆ” orientada a programas que despiertan \"nuevas sensaciones\", cuyo contenido es la violencia o rebeldĆa. De ahĆ que los programas televisivos mĆ”s exitosos por su rating sean dibujos animados con imĆ”genes violentas o programas informativos que despiertan el morbo por las desgracias urbanas.\n\nLos datos tambiĆ©n hablan de nuestros valores y de la importancia que le damos a la televisión; en tĆ©rminos anuales esta generación pasa dos meses al frente de un aparato de televisión. La era de los avances en la comunicación estĆ” cambiando nuestros valores de una manera silenciosa, hay muchas ventajas educativas que definitivamente no estĆ”n siendo aprovechadas, ya que este tipo de contenidos televisivos son los menos atendidos; sin embargo, el efecto contrario avanza de manera rĆ”pida: hoy es comĆŗn ver que niƱos reproducen imĆ”genes televisivas faltando al respeto a sus padres; o jóvenes propensos a la violencia o al consumo de bebidas embriagantes u otras drogas. De manera que podemos afirmar que los antivalores se reproducen a una velocidad acelerada gracias que la TV llega a cada vez mĆ”s gente y mĆ”s rĆ”pido, mientras que los valores estĆ”n perdiendo la batalla en los medios.'