Tratamiento Facial
Cristina, joven delgada de buen porte, ojos color miel, piel trigueña, cabello claro y cutis perfecto; siempre ha sido seleccionada para participar en eventos de belleza. En uno de sus viajes se contagió de un virus cutáneo y le comenzaron a brotar muchos granos en su piel, especialmente en su rostro, le recomendaron algunas casas de salud; ingresó a una clínica facial en donde le explicaron que tendría que someterse a un tratamiento riguroso de 3 meses para eliminar la infección y desaparecer las manchas que esto le ha producido, el primer mes sería desinfección, el segundo eliminación de granos y el tercero hidratación de la piel, le advirtieron que debería seguir al pie de la letra cada indicación si quería curarse, ella dijo: “Haré todo como usted me lo indica, quiero curarme”.\n\nDurante el primer mes desinfectaron su piel, le recetaron medicación y regularon su dieta, se sentía mejor pero aún no desaparecía la infección. El segundo mes comenzaron a aplicarle un líquido que quemaría cada grano, debía aplicárselo 3 veces al día en la cara limpia; la primera semana lo realizó según lo indicado, pero de pronto comenzó a ver su piel irritada y demasiado obscura, el doctor le dijo que era normal que no se preocupe y siga utilizando el líquido; la segunda semana se obscureció totalmente su piel y los granos persistían, fue nuevamente al médico y le dijo “ ya no puedo más, mi piel está acabada, no tengo remedio, me veo horrible”, el doctor le dijo: “Lo que le está pasando es normal y su piel está respondiendo muy bien al tratamiento”, le mostró fotos de personas que habían pasado por el mismo tratamiento en todas las etapas y al final le mostró una con el resultado, una piel perfecta y hermosa. Se tranquilizó un poco y decidió continuar, pero en el transcurso de la tercera semana se puso peor, y no lo soportó, su piel le ardía mucho, casi no podía sonreír y mucho menos salir de casa, esta era la semana más difícil misma que no resistió, decidió suspender el tratamiento y consultar a otro médico. \n\nOtro “doctor” le dijo que ese tratamiento nunca da resultado, que es un método que martiriza a los pacientes innecesariamente, que ellos le ofrecen uno mejor, se sometió al tratamiento le dijo que podía exponerse al sol y hacer su vida normal, los rayos del sol dañaron su piel y la mancharon definitivamente, cuando ella le exigió resultados dijo que el tratamiento anterior había dañado su piel, predispuso tanto a Cristina contra el otro médico que decidió demandarlo, reclamó por daños y perjuicio, dijo que era una estafa todo lo que él le había ofrecido. Fueron a la corte y expusieron sus puntos, el primer médico indicó que en su clínica se informa al paciente sobre lo riguroso del tratamiento y que deben seguirlo al pie de la letra hasta el final y que ella había decidido voluntariamente dejarlo asumiendo el riesgo que esto implicaba además tenía un documento que así lo ratificaba. El otro doctor nunca asistió a la audiencia es más había huido del país. \n\n¿Te suena conocida esta experiencia? Pasa a diario en el mundo pero también en nuestra vida espiritual, ya que debido a nuestra naturaleza pecaminosa adquirida en el viaje de la vida, debemos ser sometidos a un tratamiento para llegar a reflejar el rostro del cual somos imagen el de Cristo. \n\nCuando llegamos a los pies de Jesús, lo hacemos reconociendo nuestra necesidad de él, y le expresamos nuestro deseo de seguirle hasta el final, muchas veces le decimos que no importa lo que tengamos que hacer o sufrir; que nos moldee y nos use para su gloria, pero ¿qué sucede cuando debemos pagar el precio? No me refiero a un condicionante para ser salvo, pues el precio ya lo pagó Jesús, al precio que me refiero es al tratamiento que Dios tendrá que dar a tu vida para lograr ese cambio que te llevará a la auténtica felicidad.\n\nNo sé qué área de tu vida el Señor está sanando y en qué etapa del tratamiento estás, pero de lo que estoy segura es que muchas veces has querido dejarlo, porque tus fuerzas ya no alcanzan; no mejoras y como en este caso cada vez se pone peor, te duelen las heridas y has dado lugar al “médico” falso que te dice “No es necesario que sufras tanto, yo tengo un camino más fácil” y al final huye porque es un mentiroso. No desmayes, tal vez únicamente falta la etapa final la hidratación.\n\nHoy te invito a ir a la Palabra y observa; todos los Padres de la Fe pasaron por procesos diferentes, muchos de ellos al igual que Alicia le reclamaron a Dios por considerar injusto el proceso, pero él a pesar de sus caídas nunca los dejó y aun sanó las manchas causadas por la desobediencia y falta de fe, es más los premió dejándolos como testimonio de su gloria.\n\nEspero que al igual que ellos le permitas que utilice tu vida para impactar a otros, tú no sabes cuánta gente, al ver tu valentía y firme compromiso con Jesús, puede llegar a sus pies. \n\n“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” Mateo 7:13-14 \n'