Una Palabra Poderosa: Disposición
ĀæCuĆ”ntas veces has escuchado el dicho que dice que ātodo tiempo pasado fue mejorā? Yo lo he escuchado miles de veces, y no sólo en la Iglesia. Es que, como dijo alguien por ahĆ: ānuestra esencia estĆ” en lo que fuimosā. Amamos el pasado. Pero no cualquier pasado, amamos el pasado en el que vivimos, trabajamos o hicimos cosas āimportantesā.\n\nMuchos hermanos se me han acercado y me han dicho que āNada es como antes, viera usted las reuniones de antes, y las misiones, Ā”quĆ© hermosas!ā. Este diĆ”logo puede tener muchas variantes, pero en el fondo no cambia. Y, aunque ustedes no lo crean, esto no es una condenación. Menos, una burla. Muy por el contrario, probablemente, si el SeƱor no viene antes, en unos veinte aƱos mĆ”s, me encuentre diciĆ©ndole a los jóvenes āNada es como antesā¦ā. Es que el pasado, mĆ”s aĆŗn, el pasado de gozo, triunfo, inclusive el de las derrotas, tiene un valor incalculable. Los recuerdos del ayer, nos conmueven, nos emocionan. Como dijera uno de mis profesores, āquien vive del pasado es tuerto, pero quien no recuerda su pasado es ciegoā.\n\nPero, queridos lectores, pese a todo lo anterior, no podemos vivir del pasado. La vida tambiĆ©n es presente, y aunque sea incierto, la vida tambiĆ©n es futuro. Los hechos de la historia son irrepetibles, Ćŗnicos. Aunque un hecho tenga las mismas connotaciones, parezca tener los mismos resultados e implicancias, siempre, siempre habrĆ”n factores que hagan de ese hecho algo Ćŗnico.\n\nLo negativo no es recordar el pasado. SerĆa terriblemente contraproducente, e inconsistente de mĆ parte decir eso. Como futuro historiador, entiendo que uno de los principales derechos ciudadanos, es el derecho de la recordación, el derecho de la memoria. Pero esa memoria nos debiera servir para hacernos ārecordar el pasado, criticar el presente e imaginar el futuroā. La memoria es un ente, con resultados tremendamente positivos, cuando es una memoria para la acción. Cuando motiva a seguir trabajando y no sentarse confiado en los ālaurelesā ajenos. \n\nHe escuchado en varios jóvenes y seƱoritas el anhelo de que se repita lo mismo que ha sucedido en otros eventos y actividades. En mĆ recuerdo brotan, rĆ”pidamente, las imĆ”genes de varias actividades en que ha habido buenas y malas experiencias por lo que quisiera que orĆ”ramos āSeƱor, danos la oportunidad de vivir nuevos eventos, pero sin los errores y las extravagancias del pasado. Nuestra primera intención debe ser mejorar, perfeccionarnos, cambiar para bien. Tal como las fuerzas sociales son dinĆ”micas, nosotros debemos innovar.\n\nĀæQuĆ© es lo que nos queda por delante? Sólo DISPONERNOS. ĀæDisponernos a quĆ©? Disponernos a mejorar, a crecer, a cambiar, a aprender a hacer mejor las tareas encomendadas. Disponernos a cambiar, aunque sea doloroso para nosotros, los viejos mĆ©todos que no dan resultados. J.I. Packer ha dicho que āsomos vĆctimas de nuestras propias tradicionesā. El peso de la tradición no nos debe estancar. Pero, por sobre todas las cosas disponernos a servir de corazón, y que todo lo que hagamos para Dios y su obra sea el fruto vivo de la excelencia. Sólo asĆ, seremos testigos de la gloria de Dios. Esto nos harĆ” ser beneficiarios de una fresca y renovadora llenura del EspĆritu Santo. Todo esto, es porque āno somos de los que retroceden, sino de los que tienen fe para preservación del almaā (Hebreos 10:39).\n\n'