Venciendo La Depresión 4

En la tercera parte de este estudio vimos otras causas de la depresión y su solución. Vimos como los pensamientos negativos afectan en cada Ć”rea de nuestras vidas, llevĆ”ndonos a la depresión. La gente deprimida ve solo el lado oscuro de la vida y ha perdido toda esperanza. Pero vimos que si corregimos y sometemos nuestros pensamientos a Dios, Ć©l limpiarĆ” nuestras mentes y corazones. La otra causa que estudiamos fue la de ā€œlas demandas excesivas de la vidaā€. Esta causa de depresión no es mĆ”s que una trampa de SatanĆ”s, el cual nos hace creer que debemos competir con los demĆ”s y crea en nosotros una falsa necesidad de las cosas, provocando que nos sintamos agobiados al darnos cuenta que no podemos ir a la velocidad que se nos exige. Todo esto es porque hemos quitado los ojos de Dios y los hemos puesto en las cosas de este mundo. Ahora veamos otras causas mĆ”s:\n\n3. Factores fĆ­sicos. En 1ĀŖ de Tesalonicenses 5: 23, dice que estamos formados por ā€œespĆ­ritu, alma y cuerpoā€. La gente que no conoce a Dios generalmente se enfoca sólo en su cuerpo y en su alma (emociones) y descuida totalmente su espĆ­ritu. TambiĆ©n sucede que los cristianos nos enfocamos en nuestro espĆ­ritu y alma y descuidamos nuestro cuerpo. Pero seamos cristianos o no, si descuidamos nuestro cuerpo (durmiendo mal, comiendo mal, no haciendo ejercicio, trabajando en exceso, etc.) puede contribuir a la depresión. No importa que tan buena sea nuestra filosofĆ­a, o que tan ideal sea nuestro medio ambiente, si no nos cuidamos adecuadamente y permitimos que nuestra salud se venga para abajo, podemos caer en la depresión. La salud fĆ­sica contribuye al bienestar emocional. Un cuerpo sano es menos susceptible a las enfermedades fĆ­sicas y mentales. \nĀæQue hacer? En 1ĀŖ Corintios 6:19 dice que nuestro cuerpo es templo del EspĆ­ritu Santo y que ya no somos de nosotros mismos. Si nosotros entendemos esta gran verdad y sobre todo que no somos de nosotros mismos sino de aquel que nos compró con su sangre, entonces tenemos la responsabilidad de entregar lo que nos es ā€œprestadoā€ (el cuerpo) en buenas condiciones. 1ĀŖ Cor. 6:20. Es verdad que hay situaciones que estĆ”n fuera de nuestro alcance, por ejemplo alguna enfermedad heredada o alguna deficiencia en nosotros, pero aun asĆ­ nosotros podemos contribuir enormemente si cuidamos nuestros hĆ”bitos alimenticios y nuestra disciplina en el diario vivir. Podemos ayudar a prevenir la depresión si damos una consideración apropiada a las reglas simples de la buena salud como son: hacer ejerció fĆ­sico regularmente, una dieta balanceada, dormir lo adecuado y buenos hĆ”bitos de limpieza. \n\n4. Factores espirituales. Nosotros podemos experimentar depresión si descuidamos nuestra relación con Dios y abrimos puertas al enemigo. 1ĀŖ Samuel 16:14-16. La opresión satĆ”nica produce depresión. TambiĆ©n un pecado no resuelto en nuestra vida puede producir depresión. Ocasionalmente podemos tratar de encubrir el pecado en lugar de enfrentarlo en forma honesta. Cuando ocultamos el pecado y lo encubrimos, Ć©ste inevitablemente toma ocasión en nosotros y la pesadumbre y condenación se desarrolla en nosotros llevĆ”ndonos a la depresión. Un resentimiento guardado, ira persistente, falta de perdón, un espĆ­ritu de crĆ­tica, la tendencia a murmurar y quejarse o hasta la autocompasión pueden ser factores que contribuyan a la depresión. \nĀæQue hacer? Primeramente retomar nuestra relación con Dios, porque ā€œseparados de Cristo nada podemos hacerā€ Jn. 15:5. Hagamos lo que dice Hebreos 4:16. \n\nEn las Escrituras encontraremos la esperanza y fortaleza que necesitamos. El rey David lo confirmó en el Salmo 119:81. Si estamos ocultando pecado, entonces hagamos lo que dice 1ĀŖ Juan 1.9. Al confesar nuestro pecado y apartarnos de Ć©l seremos libertados de la carga y vendrĆ” alivio a nuestra alma. \nUna de las claves que mejor nos dirige a la victoria se encuentra en Filipenses 4:4. La respuesta no estĆ” en huir de las circunstancias, sino en surgir de ellas a travĆ©s de la alabanza. 1ĀŖ Tes. 5:16-18. Los cristianos no se deben regocijar porque lo sientan, sino como un acto de obediencia y fe, sabiendo que el SeƱor es mayor que cualquier problema.'
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